PARTICIPACIÓN SOCIAL Y EDUCACIÓN
Elaborado por María Lizuli Velázquez Ávila
Hablar de participación social podría parecer un tema trillado, ya es algo sobre lo que escuchamos y vemos constantemente en los medios masivos de comunicación pero que no necesariamente conceptualizamos de la misma forma.
Entendiendo participación social como la propuesta y ejecución de estrategias y acciones de mejora social, asumiéndonos no solo como parte de lo que sucede, sino como responsables de los resultados, trabajando con los otros, aprendiendo con y de los otros, actuando de manera comprometida, libre, autónoma pero en conjunto, de manera colectiva.
Hablando de educación, la participación social sería la estrategia más viable para un cambio estructural y viceversa, a través de la educación se puede dar la participación social. El sistema históricamente se ha manejado de forma vertical, las propuestas vienen de los dirigentes, de los “representantes sociales” que determinan y deciden que necesita la población, cuando y como; desde decidir el tipo de sociedad que se quiere mantener o formar, hasta lo que cada individuo debe aprender. La sociedad, aún cuando inconforme con esto, no se involucra, no participa, no se compromete.
Hoy en día y ante una necesidad apremiante de cambio, existen pequeños grupos dentro de los sectores involucrados (padres de familia, profesores, directivos, etc.) que se están organizando y planteando propuestas alternas, buscando la autonomía de los centros escolares, haciendo trabajo autogestivo, construyendo misiones y visiones de sus centros laborales en función del contexto en que se encuentran enclavados, de su historia, de sus necesidades y buscando llegar a esos ideales.
Pero ha faltado la participación de los niños, de los adolescentes, de los jóvenes, no se escuchan, no se ven, considerados generalmente como faltos de experiencia, de conocimientos, de habilidades y que solo están para ser educados. Sin embargo buscan expresarse, ser vistos, ser parte de esa sociedad en la que viven, de sentir que realmente tienen algo que ver con ella. Y necesariamente deben ser parte, son la parte que aunque tomada en cuenta como el mejor mercado no lo es en la cuestión educativa ni contemplados como actores sociales.
Los medios de comunicación masiva han visto en ellos a los mejores consumidores, sin miedo a aprender las nuevas tecnologías, ansiosos de comprender el mundo que les rodea y de participar en él han creado un mundo paralelo, donde el Internet, los blogs, el chat, los celulares, etc., son sus instrumentos para enfrentarse al mundo.
La educación entonces, cuando menos la formal, la que se realiza en las escuelas, tendrá que estar encaminada a hacerlos participar, a invitarlos, a respetarlos, a escucharlos, aprender con ellos y de ellos, entrando en su mundo para hacerlos a la vez conocer el mundo de “los adultos” sabiendo que son parte de la sociedad, que piensan y son capaces de interpretar la realidad que les rodea y de buscar formas de mejorarla en conjunto.
Finalmente son las ventajas, los beneficios de la diversidad, que todos podemos aportar no solo en la solución de conflictos sino en la construcción de una sociedad que realmente satisfaga las necesidades básicas de todos los individuos, pero nuevamente, para ello es necesario la participación de todos.
jueves, 25 de marzo de 2010
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Ese "todos" también incluye a nuestros gobernantes, sólo que han confundido la participación con el ser partidarios, conveniente confusión.
ResponderEliminar¡Felicidades!